Ayer visité la exposición "DreamLand" en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La muestra toma como punto de partida el libro "Delirious New York" del arquitecto holandés Rem Koolhaas y presenta una retrospectiva de como la arquitectura ha jugado con el concepto de la "utopía" a partir de los años setenta.
Al entrar mis ojos se centraron en dos maquetas que, no por casualidad estaban juntas. La "Cube Tower" de Carme Pinós hacía "sombra" a la "Torre del Gas" de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue (y viceversa). Estas son dos propuestas arquitectónicas singulares que reinterpretan el concepto del rascacielos, deconstruyéndolo; mientras Pinós junta dos torres, Miralles realiza un rascacielos horizontal con un levadizo que te saca el aliento.
Me emocionó ver estos edificios juntos. Miralles y Pinós compartieron oficina y cama. El cementerio de Igualada o las instalaciones de tiro con arco de Montjuïc son un ejemplo del poder creativo que tuvo esta pareja en los noventa. El amor se terminó entre estos dos arquitectos. Miralles se juntó con Benedetta Tagliabue y con ella saltó al estrellato internacional hasta que un tumor cerebral se lo llevó a los 45 años. Por su parte, Carme Pinós ha sido fiel a sus principios y con su oficina han levantado edificios singulares como la Cube Tower de Guadalajara presente en esta exposición.
De aquí felicito a los curators del MoMA por la elección de estos dos edificios y por la sensibilidad de ponerlos juntos. El hombre separó el amor, pero la arquitectura unió otra vez a una de las parejas arquitectónicas más creativas del siglo XX.


